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¿Cuándo debe usar zapatos mi bebé? La importancia de caminar descalzo

Foto del escritor: Dr. Marco Antonio Mendoza Ojeda
Dr. Marco Antonio Mendoza Ojeda
9 oct
3 min de lectura

Una de las compras que más ilusión hace cuando un bebé comienza a ponerse de pie son sus primeros zapatos. Sin embargo, desde el punto de vista del desarrollo, los zapatos no son necesarios para que un bebé aprenda a caminar ni para “formar” correctamente sus pies.


De hecho, cuando el entorno es seguro, permitir que el bebé esté descalzo puede ser una excelente opción.


El pie de un bebé no es igual al de un adulto


Durante los primeros años de vida es completamente normal que los pies se vean más planos. El arco longitudinal del pie se desarrolla progresivamente conforme el niño crece, fortalece su musculatura y adquiere mayor experiencia caminando.


Por eso, ver poco arco plantar en un niño pequeño no significa automáticamente que exista un problema. La forma del pie continúa cambiando durante varios años y buena parte de este proceso ocurre de manera espontánea durante la infancia.


¿Por qué es bueno dejarlo descalzo?


Caminar descalzo permite que los dedos, articulaciones y músculos del pie se muevan con mayor libertad. Además, el contacto directo con diferentes superficies proporciona información sensorial que ayuda al niño a ajustar el equilibrio y la posición de sus pies mientras aprende a caminar.


Algunos estudios han encontrado diferencias en la forma y altura del arco entre niños que habitualmente caminan descalzos y aquellos que utilizan calzado durante más tiempo. También existen investigaciones que sugieren que permitir mayor movilidad al pie puede favorecer el trabajo de su musculatura.


Esto no significa que estar descalzo garantice que un niño desarrollará determinado tipo de arco, sino que un pie sano no necesita estar rígidamente sostenido para desarrollarse con normalidad.


Entonces, ¿cuándo necesita sus primeros zapatos?


Más que depender de una edad específica, depende de para qué los necesita.


Antes de caminar, los zapatos tienen principalmente una función estética o de protección contra el frío. Una vez que el bebé comienza a dar sus primeros pasos, puede seguir practicando descalzo dentro de casa siempre que el piso sea seguro, limpio y tenga una temperatura adecuada.


El primer par de zapatos se vuelve realmente útil cuando el niño comienza a caminar en exteriores o sobre superficies que pueden lastimar sus pies, por ejemplo por piedras, objetos cortantes, suciedad o temperaturas extremas.


Es decir: el zapato debe proteger al pie, no enseñarle a caminar.


¿Cómo debería ser su primer zapato?


El calzado para un niño que está comenzando a caminar debe permitir que el pie se comporte de una manera lo más natural posible. Lo recomendable es buscar un zapato ligero, suficientemente amplio para que los dedos puedan moverse, con una suela flexible y con un ajuste que evite que el pie se deslice dentro del zapato.


Una suela excesivamente rígida o un zapato demasiado pesado puede modificar algunos parámetros naturales de la marcha. Tampoco existe evidencia que justifique utilizar de manera rutinaria zapatos “ortopédicos” o con soporte especial del arco en niños pequeños sanos y sin síntomas.


¿Y si mi hijo tiene el pie plano?


El pie plano flexible es muy frecuente durante la infancia y, en la mayoría de los niños pequeños que no presentan dolor ni limitaciones, forma parte del desarrollo normal.


No necesitamos intentar “hacerle el arco” con zapatos especiales, plantillas o botas rígidas solamente porque el pie se vea plano.


Sin embargo, si tu hijo presenta dolor al caminar, rigidez en los pies, una diferencia importante entre ambos pies, dificultad para caminar o alguna alteración que te preocupe, lo adecuado es comentarlo con su pediatra para valorar si necesita una evaluación específica.



Para recordar


Los primeros pasos no necesitan zapatos especiales. En un ambiente seguro, dejar que tu bebé explore y camine descalzo permite que sus pies se muevan, perciban el suelo y trabajen de manera natural.


Cuando llegue el momento de salir a caminar, elige un calzado pensando primero en proteger sus pies y permitirles moverse, no en obligarlos a adoptar una forma determinada.


Los zapatos acompañan los primeros pasos; no son los responsables de construirlos.




Bibliografía

1. Alfageme-García P, et al. Respectful Children's Shoes: A Systematic Review. Children. 2024;11(7):761.


2. Xu D, et al. Understanding the Role of Children's Footwear on Children's Feet and Gait Development: A Systematic Scoping Review.


3. Gimunová M, et al. How barefoot and conventional shoes affect the foot and gait characteristics in toddlers.


4. Hollander K, et al. Growing-up (habitually) barefoot influences the development of foot and arch morphology in children and adolescents. Scientific Reports. 2017;7


5. Staheli LT. Shoes for children: a review. Pediatrics. 1991;88:371–375.

 
 
 

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