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Mi hijo se enferma muy seguido: ¿cuántas infecciones son normales y cuándo debo preocuparme?

Foto del escritor: Dr. Marco Antonio Mendoza Ojeda
Dr. Marco Antonio Mendoza Ojeda
22 sept
5 min de lectura

“Doctor, siento que mi hijo se enferma todo el tiempo”.

Hay temporadas en las que parece que apenas termina un catarro y ya comenzó el siguiente. Tos, escurrimiento nasal, fiebre… mejora unos días y nuevamente aparecen síntomas. Si además va a guardería o tiene hermanos pequeños, puede dar la impresión de que nunca termina de estar completamente sano.


Pero... ¿realmente se está enfermando demasiado?


La buena noticia es que tener varias infecciones respiratorias durante los primeros años de vida no significa necesariamente que un niño tenga “las defensas bajas”. Para saber si existe un problema, no sólo importa cuántas veces se enferma, sino también qué tipo de infecciones presenta, qué tan graves son, cómo se recupera y cómo está creciendo.


¿Cuántas infecciones respiratorias al año pueden ser normales?


Durante los primeros años de vida, los niños pueden presentar aproximadamente 6 a 10 infecciones virales al año y seguir siendo completamente sanos.

Esto puede parecer muchísimo, especialmente porque algunas infecciones tardan varios días en desaparecer. Además, son más frecuentes durante determinadas épocas del año, por lo que puede haber periodos en los que un niño prácticamente termina un cuadro y comienza otro.


Y hay otro dato importante: los síntomas no siempre desaparecen tan rápido como pensamos.

Una revisión sistemática encontró que, en el 90% de los niños, un resfriado podía tardar hasta 15 días en resolverse y una tos aguda hasta 25 días.

Por eso, si un niño adquiere un nuevo virus mientras todavía conserva algo de tos del anterior, para la familia puede parecer que “lleva enfermo todo el mes”, aunque en realidad hayan sido infecciones diferentes.



¿Por qué algunos niños se enferman más que otros?


No todos los niños tienen la misma exposición a virus y bacterias.


Uno de los ejemplos más claros es la guardería. Al convivir diariamente con otros niños, compartir espacios, juguetes y permanecer en contacto cercano, aumenta considerablemente la exposición a microorganismos respiratorios.

También es común que los niños que tienen hermanos, particularmente si éstos asisten a guardería o escuela, tengan más oportunidades de entrar en contacto con nuevas infecciones.


La literatura también ha relacionado una mayor frecuencia de infecciones respiratorias con factores ambientales como la exposición al humo de tabaco.

Por eso, comparar a un niño con otro puede ser engañoso. Dos niños de la misma edad pueden enfermarse con frecuencias muy diferentes y ambos estar sanos.



No sólo importa cuántas veces se enferma, sino cómo se enferma


Más que contar cada catarro del año, hay que observar el patrón de las infecciones.

Un niño que presenta principalmente resfriados, se recupera bien, juega normalmente entre los episodios, aumenta de peso y talla adecuadamente y no requiere hospitalizaciones frecuentes suele tener un escenario muy diferente al de un niño con infecciones graves o difíciles de controlar.

Hay situaciones en las que sí conviene estudiar con mayor detalle por qué se está enfermando.

Por ejemplo:

  • infecciones que son particularmente graves o requieren hospitalización;

  • neumonías repetidas;

  • necesidad frecuente de antibióticos intravenosos;

  • infecciones poco habituales para la edad;

  • infecciones que no mejoran como se esperaría con el tratamiento adecuado;

  • aparición repetida de abscesos profundos;

  • hongos persistentes en boca u otras zonas;

  • dificultad para aumentar de peso o crecer adecuadamente;

  • antecedentes familiares de problemas importantes del sistema de defensas.

Estas características pueden hacer necesario valorar si existe algún problema en el funcionamiento del sistema inmunológico u otra enfermedad que esté favoreciendo las infecciones.


Sin embargo, ninguno de estos datos debe interpretarse de manera aislada. Una revisión sistemática publicada en 2026 encontró que los llamados “signos de alarma” pueden ayudar a identificar a algunos niños con alteraciones del sistema inmunológico, pero no son perfectos: la ausencia de estos signos tampoco permite descartar por completo un problema.



¿Y si ha tenido varias neumonías?


¡¡¡Aquí sí vale la pena prestar especial atención!!!


Se considera neumonía recurrente cuando existen dos o más episodios en un año o tres o más a lo largo de la vida. Cuando esto ocurre, el pediatra puede necesitar investigar si existe alguna causa que esté favoreciendo que las neumonías vuelvan a aparecer.


Entre las posibles causas se encuentran problemas para llevar correctamente los alimentos hacia el esófago, alteraciones en las vías respiratorias, algunas enfermedades del sistema inmunológico, enfermedades cardiacas y otros problemas respiratorios. Estudios más recientes continúan mostrando que en una proporción importante de estos niños puede identificarse alguna condición que explique las recurrencias.

Por eso, tener varios catarros no es lo mismo que presentar neumonías repetidas.


No todo lo que parece una infección realmente lo es


Otra situación frecuente es asumir que cada episodio de tos, congestión o “pecho cerrado” representa una nueva infección.

En algunos niños, enfermedades como el asma pueden causar tos recurrente, silbidos al respirar o síntomas que aparecen una y otra vez, especialmente durante infecciones virales.

En estos casos, el problema no necesariamente es que el niño “se contagie de todo”, sino que sus vías respiratorias reaccionan de manera particular ante determinados estímulos.

Por eso, conocer cómo comienza cada episodio, cuánto dura, si existe fiebre, si hay dificultad para respirar y cómo está el niño entre una enfermedad y otra puede dar mucha más información que simplemente contar cuántas veces enfermó.



Entonces, ¿cuándo debería preocuparme?


Si tu hijo es pequeño, asiste a guardería o convive con otros niños, presenta principalmente catarros y cuadros respiratorios leves, se recupera adecuadamente entre ellos y continúa creciendo normalmente, tener varias infecciones durante el año puede formar parte de lo esperado para su edad.

En cambio, vale la pena comentarlo con su pediatra cuando las infecciones son especialmente graves, se repiten de manera poco habitual, requieren hospitalizaciones, aparecen neumonías recurrentes, cuesta mucho trabajo controlarlas o el niño no está creciendo como se esperaría.

La pregunta importante no siempre es:

“¿Cuántas veces se enfermó este año?”

A veces la pregunta más útil es:

“¿Cómo se enferma y cómo se encuentra cuando no está enfermo?”

Esa diferencia ayuda a separar al niño que simplemente está teniendo una exposición frecuente a los virus propios de la infancia de aquel que necesita una evaluación más detallada.



Referencias

  1. Reilly L, Emonts M. Recurrent or unusual infections in children – when to worry about inborn errors of immunity.

  2. Pavia AT. Viral infections of the lower respiratory tract: old viruses, new viruses, and the role of diagnosis. Clin Infect Dis. 2011;52 Suppl 4.

  3. Thompson M, Vodicka TA, Blair PS, et al. Duration of symptoms of respiratory tract infections in children: systematic review. BMJ. 2013.

  4. de Martino M, Ballotti S. The child with recurrent respiratory infections: normal or not? Pediatr Allergy Immunol. 2007;18 Suppl 18:13-18.

  5. Aden A, Jemide I, Islam T, et al. Clinical Warning Signs in Detecting Inborn Errors of Immunity in Children: A Diagnostic Accuracy Systematic Review. J Allergy Clin Immunol Pract. 2026;14(4)

  6. Owayed AF, Campbell DM, Wang EE. Underlying causes of recurrent pneumonia in children. Arch Pediatr Adolesc Med. 2000;154(2).

 
 
 

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