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¿QUE HAGO EN CASO DE FIEBRE?

Foto del escritor: Dr. Marco Antonio Mendoza Ojeda
Dr. Marco Antonio Mendoza Ojeda
15 sept
5 min de lectura

Mi hijo tiene fiebre: ¿qué hago y cuándo debo preocuparme?

Ver fiebre en el termómetro suele preocupar a cualquier mamá o papá. Y es normal que inmediatamente aparezcan preguntas como:


“¿Tengo que bajarla?”

“¿Lo llevo a urgencias?”

“¿Y si le da una convulsión?”

“¿Puedo esperar a que lo revise su pediatra?”


Lo primero que debemos saber es algo importante:

La fiebre no es una enfermedad por sí misma. Es una señal de que algo está ocurriendo en el organismo y con mucha frecuencia aparece como respuesta a una infección.


En los niños, la mayoría de los episodios de fiebre se relacionan con enfermedades que evolucionan favorablemente. Sin embargo, algunas infecciones importantes también pueden comenzar únicamente con fiebre, especialmente en los más pequeños.


Por eso, además de mirar el número del termómetro, debemos observar algo todavía más importante:

¿Cómo se encuentra mi niño?


Primero: ¿qué consideramos fiebre?


Como regla general, hablamos de fiebre cuando la temperatura corporal alcanza aproximadamente 38 °C o más, aunque existen pequeñas diferencias dependiendo del sitio y de la forma en que se mida.

En casa es preferible utilizar un termómetro digital. La medición axilar es una opción práctica en niños, mientras que en bebés pequeños pueden utilizarse otros métodos dependiendo de la edad y de la recomendación del pediatra.

Tocar la frente puede hacernos sospechar que el niño está caliente, pero no sustituye la medición con un termómetro.


¿38, 39 o 40 °C? El número no lo es todo


Una temperatura de 39 °C puede resultar muy alarmante, pero después de los 6 meses de edad, la cifra por sí sola no nos permite saber qué tan enfermo está un niño.


Por ejemplo:

Un niño con 39 °C que está despierto, toma líquidos, respira normalmente y cuando mejora su malestar quiere jugar…

no es igual que

un niño con 38.2 °C que está muy decaído, respira con dificultad, no responde como habitualmente o no quiere beber.

La temperatura aporta información, pero debemos interpretarla junto con el comportamiento, la respiración, la hidratación y el estado general del niño.




¿Qué puedo hacer en casa?

Si tu hijo no presenta señales de alarma y se encuentra razonablemente bien, hay varias cosas que puedes hacer mientras observas su evolución o esperas la valoración de su pediatra.


1. Ofrécele líquidos con frecuencia

Cuando un niño tiene fiebre puede perder más líquidos.

Ofrécele agua y otros líquidos apropiados para su edad en cantidades pequeñas y frecuentes. Si se trata de un bebé que recibe leche materna, continúa ofreciéndole pecho.


Durante unas horas puede ser más importante asegurarnos de que esté tomando líquidos y continúe orinando que obligarlo a comer.


Algunas señales que pueden sugerir deshidratación son:

  • boca muy seca;

  • ausencia de lágrimas al llorar;

  • ojos hundidos;

  • menos orina de lo habitual;

  • y, en los bebés, menos pañales mojados.


2. No necesitas “enfriarlo” a toda costa

Todavía es frecuente escuchar recomendaciones como desnudar completamente al niño, bañarlo con agua fría, colocar hielo o utilizar alcohol para intentar bajar la temperatura.

Estas medidas no son recomendables.

Tampoco debemos abrigarlo excesivamente.

Lo mejor es utilizar ropa cómoda y ligera, mantener una temperatura agradable en la habitación y permitirle descansar.


3. ¿Tengo que bajar siempre la fiebre?

No necesitamos conseguir a toda costa que el termómetro marque 36.5 °C.


Medicamentos como paracetamol o ibuprofeno se utilizan principalmente para disminuir el malestar, dolor, irritabilidad o incomodidad que puede acompañar a la fiebre.


Si el niño tiene fiebre pero está tranquilo, toma líquidos y se encuentra cómodo, no siempre es necesario administrar un medicamento únicamente porque el termómetro marque una cifra determinada.

La idea no es ignorar la temperatura, sino evitar convertir cada décima en una emergencia.


¿Paracetamol o ibuprofeno?

Ambos pueden utilizarse en determinadas edades y circunstancias para aliviar el malestar asociado con la fiebre.

Sin embargo, la dosis debe calcularse de acuerdo con el peso del niño y la concentración exacta del medicamento. No es recomendable administrar simplemente “una cucharadita”, porque existen presentaciones con distintas concentraciones.


Tampoco es conveniente dar paracetamol e ibuprofeno al mismo tiempo de manera rutinaria. Alternarlos puede facilitar errores en los horarios o duplicación de dosis, por lo que debe hacerse solamente cuando exista una indicación clara.

En menores de 6 meses, el ibuprofeno NO debería utilizarse sin indicación médica.


Y algo muy importante:

Los niños no deben recibir aspirina para tratar la fiebre, debido a su asociación con el síndrome de Reye.


 


¿La fiebre puede provocar una convulsión?

Sí. Algunos niños pequeños pueden presentar una convulsión asociada a la fiebre, principalmente entre los 6 meses y los 5 años de edad.


Se conocen como crisis febriles y ocurren aproximadamente en 2 a 5 de cada 100 niños.

La mayoría son breves y no dejan secuelas neurológicas, pero presenciar una convulsión puede ser una experiencia sumamente angustiante para cualquier familia.

Por eso, la fiebre sí merece vigilancia.


Sin embargo, hay algo importante que debemos conocer:

Bajar la temperatura no garantiza que podamos evitar una convulsión febril.

Los estudios realizados hasta ahora no han demostrado de manera consistente que administrar paracetamol o ibuprofeno prevenga la primera crisis febril o futuras crisis en un niño susceptible.


Lo que sí podemos hacer es vigilarlo, mantenerlo cómodo e hidratado, tratar el malestar cuando sea necesario y reconocer oportunamente cualquier signo de alarma.


Si tu hijo ya ha presentado previamente una convulsión febril, es importante comentarlo con su pediatra. Estos niños tienen mayor posibilidad de presentar otro episodio y puede ser conveniente establecer un plan individual de actuación para futuras enfermedades con fiebre.




En resumen: si tu hijo tiene fiebre…


Mide: utiliza un termómetro adecuado.

Hidrata: ofrece líquidos frecuentemente y vigila que continúe orinando.

Hazlo sentir cómodo: ropa ligera, descanso y una temperatura ambiental agradable.

No intentes enfriarlo con hielo, agua fría o alcohol.

Utiliza medicamentos para aliviar el malestar, siguiendo la dosis adecuada para su peso y la presentación del medicamento.


Observa al niño además del termómetro: cómo respira, cómo responde, cuánto bebe y cómo se comporta.


Pero hay situaciones en las que no debemos esperar, especialmente:

un bebé menor de 3 meses con 38 °C o más, un niño con dificultad para respirar, alteración importante de su estado de alerta, convulsiones, deshidratación, un sarpullido preocupante o un niño que luce realmente enfermo.


Este artículo tiene fines informativos y no sustituye una valoración médica. Cada niño debe evaluarse de acuerdo con su edad, antecedentes, síntomas y evolución. En caso de duda o preocupación acerca del estado de tu hijo, consulta con su pediatra.



Fuentes utilizadas


1. Instituto Mexicano del Seguro Social / CENETEC. Diagnóstico y tratamiento de la fiebre sin signos de focalización en los niños de 3 meses hasta los 5 años de edad. IMSS-350-13. 

2. Guzmán Cisneros B, Cullen Benítez PJ. Identificación de los factores de bajo riesgo en el lactante pequeño con fiebre sin foco evidente. Acta Médica Grupo Ángeles. 2018;16(3):219-225.

3. Pantell RH, Roberts KB, Adams WG, et al. Evaluation and Management of Well-Appearing Febrile Infants 8 to 60 Days Old. Pediatrics. 2021;148(2)

4. National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Fever in under 5s: assessment and initial management. NG143. 

5. American Academy of Pediatrics. Fever Without Fear / Bebés y niños con fiebre. Material para padres de HealthyChildren.org.

 
 
 

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